La semana pasada se cumplió el primer centenario del nacimiento de Florencio Com Tack On, quien fue un joven inmigrante chino, próspero empresario, gran amigo, esposo, padre y abuelo engreidor, entre otros. Me gustaría compartir con ustedes la reflexión que este día me evoca.
Hace 100 años, China era un país completamente diferente al que es hoy y sin embargo, su gente y sus deseos de prosperidad parecieran ser los mismos.
En 1911 se constituye la República China con Sun Yat Sen como primer presidente, finalizando un periodo de más de dos mil años de imperio. Treinta y ocho años después, China acoge oficialmente el régimen comunista, con Mao Zedong, en su versión más dura y radical del comunismo.
En los siguientes casi treinta años, con el reformador Deng Xiaoping, China flexibiliza su política a favor del mercado, dando los primeros pasos para convertirse en la potencia mundial indiscutible que es hoy en día. El gran cambio estructural que vivió esta sociedad tuvo un gran impacto sobre su población, tanto la que permaneció físicamente en este país, como la que decidió migrar hacia nuevos destinos.

